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EL ARTÍCULO DEL MES DE JUNIO

 

Los diseñadores gráficos a menudo afirman que el diseño es
un espejo de la cultura, o que refleja la cultura. Si bien esto
es verdad en parte, parece un modelo demasiado rígido
para la práctica contemporánea del diseño gráfico. Quizá
sería más exacto decir que el diseño refracta la cultura,
cambiando su dirección, alterando el mensaje. Y el diseño en
sí mismo es alterado por este proceso de refracción cultural:
adquiere forma por la cultura que está formando.

 

Michel Worthington

 

Tuve hace tiempo un profesor de diseño gráfico, fiel reflejo de muchos profesionales del gremio, que nos confesó en un bar y medio borracho, a mí y a algunos de sus alumnos, una idea que había tenido siempre y que, para él, era indispensable para ser diseñador gráfico: nos contó que el diseño no era arte, sino una herramienta de manipulación en masa y que los diseñadores gráficos no eran artistas, que eso era antes, que hoy en día los diseñadores eramos prostitutas del arte, pues había que dejar los valores a un lado, la ética y la moral guardadas, para conseguir los mejores fines a costa de cualquier medio. Tiempo después me contaron que esta persona se había dado de baja por depresión y que se le había ido completamente la cabeza. ¿Puede una persona convivir consigo misma con estos planteamientos morales?

A años luz de estas personitas altamente destructivas, existen otras en el campo del diseño gráfico como mis colegas del gremio, que pensamos que el diseño gráfico es un arte, con sus pros y sus contras. Que aunque hoy en día no sea necesario pasar veinticuatro horas al abrasador calor de una monotipia, la pantalla de un inexacto ordenador también tiene sus consecuencias y su respectivas horas de trabajo. Que el diseño gráfico no es sólo Photoshop, y que hacer una infografía, un cartel, maquetar un libro, no es elegir una letra bonita, darle a un botón y listo, pues requiere un fuerte entrenamiento previo, un conocimiento tanto de tipográfia como de composición, y una analizadora visión del espacio, etc. Por tanto, el diseño gráfico se nutre de la creatividad, del conocimiento y del análisis, para crear un posterior estímulo en el receptor. Entonces... ¿No es arte el diseño gráfico? ¿Que es el arte entonces?

Cierto es que el diseño gráfico puede llegar a ser una potente herramienta, pero bien usada puede emocionar, hacer reir, impactar e incluso vender. Sencillamente, un diseñador tiene en su mano la posibilidad de dejarse llevar por el camino fácil, como por ejemplo, el que da como resultado la fuerte impresión del primer impacto visual y la nula memorabilidad, o puede elegir otro camino, el más complejo, que conlleva involucrarse con el receptor hasta conseguir un diseño pensado, analizado, elegante, que da como resultado la memorabilidad, que al fín y al cabo es casi de lo más importante.

Resumiendo, es como todo: el lado oscuro es más fácil, más explosivo, pero no es el más profundo ni el más fuerte. xD

 

Ángel Soler Gollonet

 

Granada, a 11 de Junio de 2008